La piratería se refiere a la copia de obras literarias, musicales, audiovisuales o de software sin el consentimiento del titular de los derechos de autor. Esta copia ilegal cobra nueva dimensión en la era digital, pues la antaño costosa copia de obras culturales (copia imposible del discos de vinilo, copia a mano de un libro) ha desaparecido con la copia no destructiva de los contenidos informáticos. La copia de coste cero ha disparado la compartición de cualquier material disponible digitalmente. y en la actualidad, toda la información está siendo sometida a un extendido proceso de digitalización. Las multinacionales de música, cine, o editoriales asumen este nuevo paradigma por las atractivas y enormes reducciones de costes, pero no están dispuestas a asumir las consecuencias de dicha copia no destructiva.
Esta piratería digital, si ya extendida, ha cobrado mucha mayor relevancia al extenderse internet y con ella las redes de compartición de archivos P2P. La Wikipedia (1) define el P2P así:
<<En general, una red informática entre iguales (en inglés peer-to-peer -que se traduciría de par a par- y más conocida como P2P) se refiere a una red que no tiene clientes y servidores fijos, sino una serie de nodos que se comportan a la vez como clientes y como servidores de los demás nodos de la red. Este modelo de red contrasta con el modelo cliente-servidor. Cualquier nodo puede iniciar o completar una transacción compatible. Los nodos pueden diferir en configuración local, velocidad de proceso, ancho de banda de su conexión a la red y capacidad de almacenamiento. El P2P se basa principalmente en la filosofía de que todos los usuarios deben compartir, conocida como filosofía P2P.>>
Esta arquitectura sustituye al modelo centralizado, en el que todos los usuarios se conectan a un mismo servidor para bajarse (copiar a sus ordenadores desde internet) lo que quieren, y es ese servidor el que aloja el material (canciones, películas, software.). Este modelo era muy fácil de perseguir, pues era suficiente denunciar al servidor y cerrarlo, con lo que todos los usuarios se quedaban colgados. Con la descentralización horizontal de las redes P2P, todos los usuarios comparten parte del archivo y de la responsabilidad, dificultando enormemente la persecución.
En 1999 fue liberada la primera versión de Napster . Era un programa creado por Shawn Fanning que apenas ocupaba 3 megabytes y podía ser descargado de forma gratuita y en versión freeware de cualquier servidor web. Su función era la de que los usuarios pudieran compartir canciones Mp3 entre ellos de una forma rápida y segura. Su estructura se basaba en un servidor donde se almacenaba la información de las colecciones de todos los usuarios conectados para realizar la búsqueda de archivos, mientras que la descarga se realizaba directamente entre clientes. Su uso fue creciendo hasta llegar a los trece millones de usuarios conectados simultáneamente. Fue el primero de los grandes programas P2P y sucumbió ante la presión de las asociaciones discográficas. Las denuncias de éstas se materializaron en un juicio que condenó a cerrar los servidores de Napster y al pago de 26 millones de dólares en concepto de daños a las discográficas en 2001.
Fue solo el comienzo pues internet se perló de programas clónicos de Napster , algunos con mayor éxito de difusión que otros. Audiogalaxy , por ejemplo, depuró la mecánica del anterior y la simplificó. Mediante un buscador web y una interfaz atractiva y funcional cualquiera podía descargar la canción que quisiera. Pero Audiogalaxy también fue enjuiciado y, aunque la sentencia no fue tan taxativa como la de Napster , muchas de las opciones del programa fueron restringidas o se eliminaron.
Más tarde aparecieron otros programas como Kazaa , Imesh , Gnutella , eDonkey2000 ... Aprendiendo de los errores pasados estos programas se basaban en una estructura de servidores descentralizados por lo que su cierre era mucho más complicado. Aunque seguían usando una conexión cliente-servidor-cliente para las búsquedas, cualquiera podía obrar de servidor desde su casa. El uso de estos programas fue decayendo a favor de una cuarta generación mejorada, más difícil de enjuiciar por su expansión por todo el globo. Los mayores ejemplos son eMule , la red Kademlia o Bittorrent . Y cada vez la descentralización es mayor y más difícil la detección de los usuarios por las asociaciones de discográficas gracias al encriptado de los datos que envían entre sí.
Debido a la imposibilidad de persecución de los servidores, últimamente se está llevando a cabo una persecución no ya de los creadores de los programas sino de los propios usuarios. Las sociedades interesadas crean servidores fantasma en las redes de intercambio para captar información de sus usuarios particulares en vista a futuros pleitos. En Estados Unidos han sido ya varios cientos las personas afectadas por esta práctica que roza la inmoralidad, por la criminalización de todos los usuarios: se somete a inocentes a un seguimiento, se les espía, se roba información personal. Personas que no mantienen ningún ánimo de lucro al intercambiar archivos ni sacan ningún beneficio palpable.
Pero este fenómeno no está en declive, por mucho que se esfuercen sus opositores. La opinión pública defiende su derecho a disponer libremente de la cultura, más aun con discos a precios que superan el 500% de beneficio para las grandes discográficas. La industria trata de culpar a la piratería de sus pérdidas de beneficio, pero los indicadores contradicen su versión: los espectadores de cine y ventas de DVD crecen año tras año; se compra menos música pero los conciertos están viviendo un boom; las ganancias del software privativo continúan viento en popa. Estos resultados son producto del crecimiento del bagaje cultural en la sociedad. Gracias a la extensión de las obras culturales, se conocen mucho más rápidamente nuevos cantantes sin que haya publicidad de la discográfica de turno detrás; se oye y conoce mucha más música con el resultado muy positivo para los conciertos; se consume una cultura que de otra forma no se habría conocido (aunque las multinacionales califiquen cada obra pirateada como obra no vendida).
Con este tablero en juego, y con la rápida evolución de los P2P, inalcanzable por industria o gobiernos, se están dando pasos inéditos hasta ahora. Warner distribuirá series de televisión por BitTorrent, y este mismo programa ha suscrito colaboraciones con la MPAA, la asociación de discográficas estadounidense. Varios grupos de comunicación, RTVE entre ellos, están haciendo pruebas para distribuir contenidos por P2P. Y hasta Micro$oft se apunta al carro y pronto sacará su propio programa P2P.
(1): Enlace al original en la barra lateral derecha