Ciberespacio. término muy escuchado en los últimos tiempos, con fuertes connotaciones futuristas pero con un uso cotidianamente ambiguo. William Gibson fue el responsable de acuñar el término en su relato corto Quemando Cromo en 1982, posteriormente desarrollado en El Neuromante en 1984. Para la Real Academia, no es más que:
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RAE // ciberespacio. 1. m. Ámbito artificial creado por medios informáticos. |
Pero tras la expansión de Internet y la aceptación social de los ordenadores, este concepto pasó de ser puramente teórico a una realidad empírica . Realmente, el ciberespacio es un lugar de extensión infinita con pobladores anónimos y de número desconocido. Su existencia es intangible pero demostrable y su localización indeterminada. El ciberespacio está en todas partes y en ninguna. Es el "entorno" que crea una red de computadores interconectados a través de internet, gracias al eterno flujo de bits de datos viajando a velocidades próximas a la de la luz de uno a otro.
Nuestro planeta, nuestro conocimiento y una gran parte de nuestra consciencia colectiva está embebida en el ciberespacio, guardada de forma binaria en los discos duros de los servidores. Por tanto, parte de nosotros ya vive en esa realidad virtual (en contraposición a la "realidad real") a la que no afectan las leyes físicas y no deja de crecer en paralelo con nuestra historia. Hasta ahora hemos sido habitantes adventicios de tal lugar pero a cada momento es mayor el tiempo que pasamos inmersos en él, formando parte de la población real del ciberespacio.
En la historia de cualquier país encontramos que sus moradores, en un momento u otro, han reclamado unos derechos para sí mismos y unas leyes bajo las que regir su convivencia. Se han revelado contra el poder impuesto para derrocar a líderes totalitarios en siglos pretéritos o en el presente. El ciberespacio no es menos y un grupo nada despreciable de personas ya clama por unos derechos de gobierno anárquico, pues esa utopía realmente podría llevarse a cabo de una forma práctica en tal lugar.
Pero el ciberespacio, por ahora, no es más que un privilegio del primer mundo. No hay un dueño único pero podría decirse que multitud de empresas intentan controlar su expansión y vigilar su contenido. En esta época el dinero es sólo un medio para conseguir poder: el poder real reside en la información, y por ende quien controle más información adquirirá mayor poder. Grandes corporaciones registran en inconmensurables bases de datos todo tipo de referencias sobre innumerables factores. Esas referencias son de ámbito y uso privado. La descentralización de esa información y su liberación es quizá el más importante de los que deberían ser los derechos del ciberespacio. Existen multitud de organizaciones apoyando este arquetipo y muchos otros de similar calado. Los miembros de tales estructuras dicen seguir (o estar próximas a) una corriente Ciberpunk .
La noción del Ciberpunk nace de la ciencia ficción y al igual que su propio nombre, es una fusión de ideas, conceptos y visiones de una distopía, una edad oscura en un posible futuro donde megalómanas corporaciones lo controlan todo. La mayoría de los críticos de ciencia ficción coinciden en que fue Gardner Dozois, director de la revista "Asimov Science Fiction" el primero en usar el término creando un subgénero dentro de las novelas de ciencia ficción que contenían elementos comunes vinculados entre sí como la evolución del hombre por medio de implantes mecánicos o genéticos, el planeta deshecho por la hiper-industrialización, la absoluta inexistencia de derechos humanos, la violencia, las realidades virtuales o el propio ciberespacio. Asimismo, el ciberpunk tiene una fuerte connotación social, debido a que la mayoría de las novelas que beben de tal fuente muestran una lucha de clases en un mundo estratificado en extremo donde no se batalla en las calles sino en el ciberespacio, no se muere por heridas sino por sobrecargas neurales y la victoria no llega hasta que se consigue violar la seguridad de la base de datos de tal o cual gran corporación y robar sus datos.
El mejor ejemplo de todo lo tratado aquí es seguramente el ya citado libro "El Neuromante". En él, Gibson tomó parte de la iconografía de la película Blade Runner basada a su vez en la novela de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas mecánicas? . Como podemos constatar, nunca antes la ciencia ficción estuvo tan cerca de predecir un futuro como en el caso del Ciberespacio.