Ciberespacio

¿Derechos humanos cercenados en el Ciberespacio?

 

Siguiendo con el hilo previo sobre los derechos en el ciberespacio, es preocupante la creciente tendencia de gobiernos y corporaciones a limitarlos cada vez más. Teniendo en cuenta que vivimos en estables democracias, estos hechos podrían llamar la atención. Sin embargo, esta actitud se revela perfectamente comprensible a la luz de las justas reclamaciones de mayor democratización que están surgiendo en las nuevas iniciativas en la red. Cuanta mayores sean las libertades de los ciudadanos y más organizada pueda estar la protesta, mayores serán los peligros para los poderosos. Por tanto, estas restricciones han de entenderse como la lógica defensa frente al enemigo potencial.

 

Son muchos los derechos que cobran un nuevo cariz en la red. Algunos adquieren un potencial inconcebible, y por ello se vuelven muy peligrosos. Han germinado iniciativas y tecnologías para coartarlos, y paralelamente para protegerlos. Un resumen a grandes rasgos (se detallará más adelante) podría ser:

 

Derecho

Ataque

Protección

Privacidad / Intimidad

Spam, spyware, prohibiciones,

agujeros en Windows

Criptografía, Firefox/Linux

Anonimato (protección de la identidad)

Prohibiciones, leyes para retención de datos, publicación GUID en Office , marcas de puntos impresoras

Remailers anónimos, proxies, criptografía

Libertad de pensamiento y expresión

Censura débil, cerrar webs, registro webs, problemas legales, controles/vigilancia

Descentralización, mirrors

Libertad de información

Censura fuerte, no aparecen en buscador

Proxies, mirrors

Derecho a la Intimidad/ Privacidad

 

Por supuesto, completamente legítimo: nadie tiene derecho a escuchar una conversación privada, ni a inmiscuirse en los asuntos personales de otro. De igual forma, una comunicación por e-mails o archivos del disco duro deberían de ser privados y respetarse dicha privacidad. Desgraciadamente, esto dista mucho de la realidad. Los datos personales de los internautas circulan por doquier en la red. Es tal el punto que el mayor volumen de negocio en Internet lo produce el tráfico de datos personales: es muy jugoso comenzar una empresa y disponer de una lista de 100.000 posibles clientes a los que poder mandar publicidad. De ahí la afluencia cada vez mayor de spam (correo no solicitado, publicidad en casi todos los casos) a los correos electrónicos. Además, este suculento bocado ha dado pie a un nuevo tipo de programa en los últimos años: el spyware (programas espía). El spyware es una especie de virus comercial. Cuando infecta un PC, a veces se limita a abrir ventanas del navegador con publicidad a intervalos regulares, aunque no se estuviera navegando. Otras veces recoge información personal del internauta, hábitos de navegación, etc. y lo envía a la empresa que lo creó. creando enormes bases de datos con dicha información.

 

Otra flagrante forma de violar la privacidad de nuestro ordenador son los "agujeros" de seguridad (formas de acceder externamente al PC) voluntarios en los programas que usamos habitualmente. El debate más extendido son los múltiples agujeros de los sistemas Windows, y en particular un caso concreto: existe en el código una NSA-Key. curiosamente, "llave para la NSA ", siendo la NSA (Nacional Security Agency) el más importante cuerpo de servicios secretos americano (antes que la CIA y FBI).

 

La Fundación Fronteras Electrónicas (EFF) se rige por la máxima "Todo aquello que rija en Internet ha de ser igual a lo que rija en el mundo real", y aunque el autor no está de acuerdo (el ciberespacio debe extender más aun nuestros derechos), es un mínimo del que partir. Siguiendo su filosofía, consideran que, de igual forma que las cartas las enviamos en un sobre cerrado, tenemos derecho a hacer lo propio con nuestros e-mails. Y aquí el sobre será la criptografía. Y es que l a forma más eficaz para la protección de la información personal es el uso habitual de la criptografía: encriptar los mensajes de forma que sean imposibles de leer para cualquier otro distinto del receptor, además de garantizar plenamente la identidad del emisor a éste. Actualmente existen numerosas formas de criptografía muy potente (que puede usarse sin dificultad sin ser informático), hasta el punto de que el PGP (o su versión libre, el GPG) no pueden descifrarse ni siquiera por los grandes súper-ordenadores de gobiernos y corporaciones. Esto ha llevado a un estado tan liberal como Francia a prohibir su utilización de cualquier forma, o a EEUU a prohibir su exportación fuera del territorio americano (cosa absurda en el mundo sin fronteras del ciberespacio). El terror hacia esta herramienta es tal, que los últimos movimientos al respecto han sido endurecer la ley francesa hasta prohibir la tenencia de cualquier material (en papel o digital) sobre seguridad informática.

 

Para evitar el spyware y los agujeros de seguridad, nada mejor que utilizar un navegador, primero, con suficiente seguridad, segundo de código abierto, para que quede a la vista cualquier agujero que pueda tener (y ser corregido si es así). Firefox es el mejor ejemplo, frente al anti-ejemplo del extendido Internet Explorer. Por supuesto, para evitar los agujeros de Windows es necesario usar Linux.

 

Derecho al Anonimato

 

En el mundo digital, un derecho irrenunciable. De igual forma que sólo la policía puede pedirte la identificación en "el mundo de ahí fuera", tenemos derecho a no ir dejando nuestro rastro continuamente allá por donde pasemos. pero en la red de redes es precisamente eso lo que sucede. Directamente relacionado con el punto anterior, pues la privacidad y el anonimato van de la mano. Y los gobiernos y multinacionales también están haciendo esfuerzos por impedirlos. Junto a las citadas prohibiciones, la UE acaba de adoptar una nueva directiva por la cual todos los servidores están obligados a retener los datos personales de todo el tránsito de información que circula por ellos durante por lo menos dos años.

 

Otra aberración proveniente de Micro$oft asegura que cualquier documento de Micro$oft Office (Word, Excel, etc.) tenga perfectamente identificado a su autor en todo momento. Esto es así porque cada documento incluye la GUID (identificador único para cada ordenador) del ordenador donde se creó, lo cual viola cualquier requerimiento de anonimato.

 

Un importante escándalo lo marcaron las corporaciones de impresoras HP y Xerox, al descubrir la EFF hace poco que sus impresoras dejan una marca de pequeños puntos amarillos en cada papel que imprimen, con lo que se puede identificar unívocamente la impresora (y por tanto su dueño) de la que provienen.

 

Además de la criptografía, hay otras formas de mantener nuestro anonimato: los remailers anónimos, que envían nuestros mails sin "cabecera", es decir, sin remite; los proxies, que permiten conectarnos a otros servidores para desde allí visitar la web y no ser localizado como proveniente de un país determinado.

Derecho a la Libertad de Pensamiento y Expresión

 

Derechos mínimos e irrenunciables, bases de otros muchos. Y sin embargo, verdaderamente atacados en la red de redes. El incremento exponencial del alcance al que llega el discurso individual (demostrado en la galaxia blog ) dota por fin al derecho de libertad de expresión verdadero sentido. Pero esa misma libertad permite a grupos antisistema llegar mucho más lejos con su discurso, y es eso lo que temen las instituciones.

 

Numerosas iniciativas, sobre todo desde el marco legal, se han puesto en marcha para limitar encubiertamente los contenidos incómodos. Desde las corporaciones es sencillo: Terra no aloja en sus servidores webs de contenido político, son muchas las que cierran webs incómodos al recibir alguna queja. Pero el comportamiento gubernamental es mucho más preocupante. Trabas legales, exigencia de registrar todas las nuevas webs, capacidad de cerrar webs sin permiso judicial (como en la LSSI del PP), vigilancia continua de los grupos incómodos (dio lugar a la campaña "El vigilante estuvo aquí", cartelito que colgaban todas las webs que registraban los ordenadores de la policía como visitantes). Hasta el punto de que ciertos grupos de presión (como la SGAE ha patrocinado últimamente varios) pueden, con sólo solicitarlo, llevar al cierre de páginas.

 

Las únicas medidas que pueden tomar los internautas es alojar sus webs en servidores ubicados en el extranjero (donde la legislación sea más flexible), descentralizar cada vez más los contenidos o prácticas comprometidas (el P2P es el máximo exponente de esta práctica), y crear mirrors (copias idénticas) de páginas (o material) cerradas con la filosofía "o nos encarcelan a todos, o a ninguno".

Derecho a la Libertad de Información

 

La libertad de recibir información se articulaba desde los medios de comunicación, por lo que era un derecho sencillo de otorgar, hasta en los países más totalitarios. Sin embargo, ahora que las fuentes son múltiples, es mucho más comprometido reconocerlo. Relacionado con el punto anterior, si ya se sufre represión en los países occidentales, en otros territorios la situación es mucho más complicada. El clásico ejemplo es China, aunque varios países del sureste asiático (como Vietnam) también están desarrollando estas prácticas. Se da la "censura fuerte", en la que no es que se cierre la web incómoda, sino que se impide su acceso al filtrar todos los accesos a Internet. Se centralizan, pasando por puntos donde se deja pasar la información "permitida" y se bloquea la "prohibida". Además, las políticas de las corporaciones con buscadores (Yahoo, Google) han aceptado las leyes de censura (no pueden quedarse sin el mercado chino), resultando extravagancias como que desde un ordenador chino, una búsqueda en Google de "Tíbet libre" devuelve 0 resultados.

 

  Las soluciones a esto son un poco arriesgadas, ya que pueden detectarse y las penas son muy duras. Es posible utilizar proxies para simular no provenir de esos países, con lo que se podría visitar cualquier web (Google no filtraría la información).

 

 

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